Cuando en Málaga existían las tiendas de Paquita, o de Juanita o de Antoñita o de Crescencio y a ti te mandaban por un cuarto y mitad de algo o la mitad del cuarto, conceptos que apenas sabías diferenciar, o por una peseta de harina para el pescado y hacías todo el recorrido recitando el mandado para que no cayese en el olvido. Cuántos recuerdos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario